Ella era cantante,
El era un poeta.
Poeta de versos sin remedio, melosos.
Poeta de mil canciones frágiles, de mil historias de vida.
Poeta de miedo y de valentía
Y justo allí, se fueron a encontrar.
Donde los arboles oyen
Cantante de corazones rotos y de fiestas hasta el salir del sol,
Cantante de deliciosos aromas, de miradas sin dios.
Cantante de sueños, cantante de emociones
Bailarina en tu hilo de vida
Y justo allí, se fueron a encontrar
Donde los arboles escuchan
Miles de lunas pasaron, y lo que pronunciaban era escuchado solo por un árbol.
Que más da, es el mejor espectador.
Y miles de sonrisas crearon, miradas por el sol.
El era su mejor amigo, y ella su mejor amiga.
Y justo fueron a parar, allí, donde los arboles les aplauden.
Pero la noche envidia,
¿Qué les envidia?
Su amor, su cariño y su ilusión.
Y fue durante la noche, cuando ella murió.
Poeta de sonrisas robadas,
poeta de finales felices,
Poeta de sonrisas ganadas,
¿Qué piensas hacer?
Empapado en llanto,
Sonrisa de ilusión,
corbata al cuello,
vestido de negro,
balanceaba sus piernas
sentado en la rama de un árbol
Empapado en silencio
con la mirada perdida a el tiempo,
soga al cuello,
libertad en sus manos,
balanceaba su cuerpo,
sostenido por un árbol,
rozando el viento, el sol y una caricia.
Poeta, ¿Amas a tu bailarina?
Cantante y poeta, sostenidos danzando a la sombra de un arbol
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