Un par de calcetines rojos se han colgado de la chimenea de mamá, y debería aclararles que ese titulo lo tiene bien ganado.
Los bocadillos de las noches navideñas se tomabán cerca del fuego, a decir verdad, los malvaviscos recien azados y derretidos saben mejor cuando te queman la boca.
Quien no se ha detenido a oler el pan de pascua, o el chocolate recien hervido no creo que aya disfrutado realmente de las navidades, bueno, eso al menos que se sea un crio que aún no entiende de que se trata todo el rollo.
Mi punto es que por decima vez he visto desde esos clavos mugrientos clavados a la pared, se cuelgan un par de botas rojas con hilos boradados en color rojo. A pocos metros esta la tía Estulia con aquel delantal fatal y la sonrisa más parecida a una mueca que he visto en mi vida, pero vale, es navidad, debo esforzarme para sonreir mientras aprieta mis mejillas con sus uñas arregladas hasta provocarme calor en el lugar pellizcado.
Y hablando de peillizcos me froto la mejilla mientras veo a mi hermano urgan con su dedo la crema batida sobre el pastel y llevarselo a la boca.
A los 10 años no se mucho, pero estoy seguro de saber que extraño con locura cuando tenía 7, como mie hermano.
Papá me toma por el brazo y me guia hasta la mesa donde ya hay cubiertos y un estofado de cordero olorosamente agradable en el centro de mesa, y algunas uvas dispuestas en la canasta rellena de panes y un vino que no tengo ni idea de como pudo ir a parar allí.
Bueno, volvamos a mi punto, quiero decir... ¿Te haz preguntado en verdad que tan rapido pasa un segundo? Porque wow chico, ¡es asombroso!
Ni siquiera el tic tac te deja ver la realidad de las cosas, quiero decir, justo ahora a pasado un segundo, y otro, y otro mientras mirabas aquella coma, digo, ¡Es fantastico! pero al mismo tiempo me estremesco.
Segundos-minutos-horas-años-vida.
¿Entiendes? en cualquier minuto voy a abrir los ojos para navidad y las botas no estarán dispuestas con regalos dentro, o el aroma del chocolate no se distinguira tan delicioso como ahora, provablemente su sabor se cambie por el de un café amargo, y ese mismo día la chimenea de mamá no será más que un churamusco olvidado y rellenado con ojas y tiempo.
¿Te haz puesto a pensar en eso?
Y algun día quiza despierte en mi cama y en mi cuarto, pero al salir a la cocina me de cuenta de que vivo con una familia que no reconozco, y mis manos arrugadas y las personas mirandome con desden.
Me da miedo.
O que un día iré vestido de negro al funeral de tía Estulia y se que voy a extrañar sus adornadas uñas que me provocan tanto dolor.
Amo ese dolor tan caracteristico de vivir, y odiaría dejar de snetirlo.
Agradesco ese dolor, no se que pasaría si con cada tic tac del reloj no se me partiera el corazón, quiza, enloquecería y perdería todo el sentido que tiene para mi las navidades.