Una vez alguien corto un hilo que sujetaba un soldadito de plástico. Y el valiente soldado cayó al fondo y detrás de la cama. Y espero a que lo buscaran y lo regresaran arriba, y tuvo que esperar.
Y esperó. Y nadie nunca jamas se dio cuenta de que estaba allí abajo, incapaz de moverse cual plomo. Y él así se sentía, un soldado de plomo. Y nadie le dijo lo contrario. Y a pesar de sus grandes hazañas, nadie se dio cuenta de que faltaba, y nadie supo jamas lo que ocurría. Y el soldadito de plástico espero, y espero, pero nadie vino a por el. Y se olvido del día y la fecha del mes, y se olvido de los combates y su orgullo. Se olvido del sol. Y fue el destino quien hizo que horas, días, meses y años después el soldadito volviera a la luz del sol.
Pero Apolo es cruel y cual venganza tomó, una lupa y sus rallos y al soldadito de plástico derritió.
Y hasta su corazón de plomo quemó.
No hay comentarios:
Publicar un comentario