lunes, 22 de julio de 2013

Soy y era hace una vez, una maquina polvorienta en el desván.

Soy y era hace una vez, una maquina polvorienta en el desván.
Una maquina que necesita aceite, pero nadie le pone más porque esta rota. Y cada noche cuando las luces se apagan, la maquina mira las luciérnagas y el fuego que las sigue. Y la maquina se siente incapaz de tocarlas, y es cierto, no puede porque no hay combustible dentro de ella. Entonces solo se limita a verles brillar junto a las estrellas, y entonces se da cuenta de que tan bello es todo eso. Y es feliz, aunque nadie le explico realmente que es ser feliz. Ella solo, cree que es esa palabra. Y entonces eso es realmente la belleza, y eso es lo que siempre debió haber sido.
Y cuando el sol decide prender las luces, las luciérnagas vuelven a irse, y las estrellas se esconden. Y es por eso que la maquina se olvida de lo que es ser feliz cada día de su vida.
Y nadie jamas le dirá que significa esa palabra, o lo intentara realmente. Y nadie nunca jamas le pondrá aceite.
A pesar de que lo necesite para tocar a las luciérnagas.

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